Introducción
En Cochabamba, el servicio de hemodiálisis del Hospital Obrero N°2 de la Caja Nacional de Salud, tiene
una misión como institución especializada en la administración del Régimen a Corto Plazo de Seguridad Social y
es la de brindar profesionales, además la misma se define es de brindar atención integral en el campo de la salud
a toda su población protegida en enfermedad, maternidad y riesgos profesionales y visión se define como se
expresa a continuación: “En una organización de conocimiento, de excelencia, de alta competitividad, donde los
clientes externos (asegurados) y los clientes internos se encuentran satisfechos”. (Caja Nacional de Salud. 2023,
p. 15 -16).
En dicha institución observan infecciones recurrentes en los catéteres, lo que provoca hospitalizaciones
prolongadas, tratamientos adicionales y un aumento de los costos institucionales, además de afectar la calidad
de vida de los pacientes y generar estrés en sus familias. Este es un problema recurrente que reclama la atención
de especialistas e investigadores. La insuficiencia renal crónica, que requiere hemodiálisis como tratamiento
sustitutivo, está en aumento en Bolivia y América Latina, especialmente en adultos mayores, al igual que las
infecciones asociadas a catéteres, las que son una causa importante de morbimortalidad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la enfermedad renal crónica terminal, es un
problema epidemiológico mundial debido a un incremento del 10% de casos anualmente. Este riesgo se hace más
evidente con la edad, presentándose en un 20% en mayores de 60 años y en un 35% en mayores de 70 años. La
misma fuente señala que 613 pacientes por millón de personas, sufren esta enfermedad en América Latina.
En Bolivia hasta el 2017, según los datos del Ministerio de Salud, en el país existen al menos 3.000 pacientes con
insuficiencia renal crónica (ERC, por su sigla en inglés), de las cuales 2.884 se benefician con hemodiálisis gratuitas,
que le cuestan al Estado Bs 11,5 millones al mes (Bs 4.000 por cada paciente). Esta información se ha actualizado
y se recogen las siguientes estadísticas según el Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia, donde se refleja que
en el año 2024 se detectaron más de 6 000 pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) en todo el país, la
mayoría de ellos avanzando hacia insuficiencia renal terminal que requiere tratamiento sustitutivo.
Entre los factores que contribuyen a estas complicaciones se encuentran el manejo inadecuado de
catéteres, deficiencias en higiene y asepsia, carencia de materiales estériles y falta de capacitación continua del
personal y de los pacientes. Para reducir estos riesgos, se propone implementar protocolos, guías, manuales y
entrenamientos progresivos que aseguren el desarrollo del personal de enfermería en la atención de pacientes
de alto riesgo. Estas medidas buscan prevenir complicaciones, mejorar la calidad de vida de los pacientes, reducir
la mortalidad y optimizar el tratamiento de hemodiálisis.
Es necesario hacer alusión a las complicaciones mecánicas en las que se incluye la trombosis intraluminal
del catéter, la que puede ocasionar desde la oclusión del catéter hasta tromboembolismo pulmonar en casos más
graves, y la estenosis venosa. La infección asociada a catéter de hemodiálisis es una causa importante de
morbimortalidad en los pacientes que requieren hemodiálisis de manera permanente, elevando el riesgo de
mortalidad 2 veces más de los que no lo tienen. Por esto resulta imprescindible determinar los factores
predisponentes a adquirir esta infección bacteriana relacionada con el catéter de hemodiálisis, que es un proceso
bastante grave, dependiendo del agente que lo produzca. Por ejemplo, el caso del Staphylococcus áureo que ha
llegado en ocasiones a producir infecciones metastásicas muy graves: endocarditis (con una mortalidad cercana
al 50%), osteomielitis y espondilodiscitis.