Várices como enfermedad ocupacional: prevalencia, factores de riesgo e impacto en el
personal de enfermería.
Varicose veins as an occupaonal disease: prevalence, risk factors, and impact on nursing
sta.
Varizes como doença ocupacional: prevalência, fatores de risco e impacto no pessoal de
enfermagem.
M Sc. Maicol Guardia Añez
1
Hospital Materno Infanl boliviano japonés. Trinidad, Beni, Bolivia
ID ORCID: hps://orcid.org/0009-0008-4992-8762
E-mail: drmaicolguardia@gmail.com, varimed2016@gmail.com
Resumen
Este trabajo aborda la Insuciencia Venosa Crónica (IVC) y las várices desde una perspecva histórica,
epidemiológica y ocupacional. El objevo del arculo es examinar la IVC y las várices, enfocándose
especícamente en los factores de riesgo ocupacional y su consiguiente carga en la calidad de vida. Se explora
cómo la exposición laboral sostenida actúa como desencadenante y agravante, y se analiza el impacto
muldimensional—sico, laboral, familiar y psicosocial—que esta enfermedad genera en los profesionales
afectados, argumentando la necesidad de estrategias integrales de prevención y manejo en el ámbito del trabajo.
Se llea cabo una revisión teórica que mostró la alta frecuencia de la enfermedad, inuenciada por factores
internos (como el género y la herencia) y, de manera importante, por el trabajo que requiere estar de pie por
mucho empo. Las ideas esenciales subrayan la necesidad de implementar estrategias prevenvas en los
entornos laborales, transformando el enfoque de tratamiento sintomáco a uno de prevención primaria y
gesón proacva de la salud vascular.
Palabras clave
Insuciencia venosa crónica, Factores de riesgo ocupacionales, Bipedestación prolongada, Personal de
enfermería, Prevención primaria
Abstract
This paper addresses Chronic Venous Insuciency (CVI) and varicose veins from a historical,
epidemiological, and occupaonal perspecve. The objecve of the arcle is to examine CVI and varicose veins,
focusing specically on occupaonal risk factors and their consequent impact on quality of life. It explores how
prolonged work exposure acts as a trigger and aggravang factor, and analyzes the muldimensional impact
physical, work-related, familial, and psychosocial—that this disease has on aected professionals, arguing the
need for comprehensive prevenon and management strategies in the workplace. A theorecal review was
conducted, which highlighted the high prevalence of the disease, inuenced by intrinsic factors (gender,
heredity) and, crically, by occupaonal exposure to prolonged standing. The key ideas emphasize the need to
implement prevenve strategies in the workplace, shiing the focus from symptomac treatment to primary
prevenon and proacve management of vascular health.
Keywords
Chronic venous insuciency, Occupaonal risk factors, Prolonged standing, Nursing sta, Primary
prevenon
1
Médico salubrista. Especialista en Salud Pública, Maestría en Salud Pública, con Mención
en Gerencia, Diplomado en Flebología y Diplomado en Ozonoterapia. Director Hospital
Materno Infantil boliviano japonés. Trinidad, Beni, Bolivia.
Resumo
Este trabalho aborda a Insuciência Venosa Crónica (IVC) e as varizes a parr de uma perspeva
histórica, epidemiológica e ocupacional. O objevo do argo é examinar a IVC e as varizes, focando-se
especicamente nos fatores de risco ocupacional e na consequente carga na qualidade de vida. Explora-se como
a exposição laboral prolongada atua como desencadeante e agravante, e analisa-se o impacto muldimensional
sico, laboral, familiar e psicossocial que esta doença provoca nos prossionais afetados, sustentando a
necessidade de estratégias integradas de prevenção e gestão no âmbito do trabalho. Foi realizada uma revisão
teórica, que permiu destacar a elevada prevalência da doença, inuenciada por fatores intrínsecos (género,
herança) e, de forma críca, pela exposição laboral à bipedestação prolongada. As ideias essenciais sublinham a
necessidade de implementar estratégias prevenvas nos ambientes de trabalho, transformando a abordagem
de tratamento sintomáco numa de prevenção primária e gestão proava da saúde vascular.
Palavras-chave
Insuciência venosa crónica, Fatores de risco ocupacionais, Permanência prolongada em pé, Pessoal de
enfermagem, Prevenção primária
Introducción
Las enfermedades de las venas y las venas varicosas en parcular han sido conocidas desde la
angüedad. El papiro de Ebers, fechado en 1550 AC, menciona la dilatación en forma de serpiente en los
miembros inferiores. Hipócrates, de 460 a 377 AC. describe punciones y compresiones externas como
tratamiento de los lagos varicosos. La tabla Acrópolis del siglo IV AC, permite visualizar un miembro inferior que
muestra claramente una várice. La escuela de Alejandría, con Herólo de Calcedonia y Erasístrato de Ceos, hablan
de ligaduras vasculares. Celsius habla de la exrpación de várices mediante cauterio. Paulus de Agineta reere
haber realizado la ligadura de la vena safena. Los estudios anatómicos de Leonardo da Vinci de las venas, son
ampliamente conocidos. (Vaquero, C. et al., 2014)
En 1525, Ambroise Paré describió el vendaje de la pierna para el tratamiento de las úlceras que
comienzan desde el pie y llegan hasta la rodilla. En 1585, Fabrice d'Acquapendente describió las válvulas venosas.
En 1676, Richard Wiseman invenlas primeras medias de apoyo de cuero y en 1854, Paul Gerson Unna describió
en Viena el sistema de vendaje, que ahora lleva su nombre. Poco después, las nuevas técnicas médicas y
quirúrgicas se han desarrollado para el tratamiento de las venas varicosas. Charles Gabriel Pravaz, en 1860,
inventó una jeringa para el tratamiento de las varices y el inicio de la escleroterapia. Frederic von Trendelenburg,
hace ya un siglo, descubrió los reujos en las venas varicosas y realizó las primeras ligaduras de las venas safenas
mayores. En 1905 y 1906, W.L. Keller y Charles Horacio Mayo realizaron la primera ablación de la vena safena
mayor y Alexis Carrel fue un pionero en el campo de la cirugía vascular y el trasplante de órganos. (Vaquero et
al., 2014)
A lo largo de los siglos, este tema ha llamado la atención; las enfermedades venosas, y en especial las
varices, han sido una constante en la historia de la medicina. Esta preocupación milenaria, documentada por
guras como Hipócrates, Leonardo da Vinci o los primeros cirujanos vasculares, demuestra que no se trata de un
mal contemporáneo, sino de una condición humana universal cuya comprensión y tratamiento han evolucionado
paralelamente al propio progreso del conocimiento anatómico y médico.
El presente trabajo constuye una revisión teórica, donde se priorizó la inclusión de documentos que
aportaran valor al debate argumentavo central: la relación entre la exposición ocupacional (especialmente la
bipedestación prolongada) y el desarrollo de IVC/várices, y su impacto muldimensional. Se dio prioridad a
literatura publicada en los casi úlmos 20 años (aproximadamente 2006-2021) para garanzar la vigencia de la
evidencia, especialmente en siopatología y epidemiología.
Las varices son una enfermedad que afecta entre un 20% y un 30% de las personas. En mayores de 50
años se observa hasta un 50% de prevalencia (Lacourt A, 2021). Esta patología afecta especialmente a las
mujeres, siendo principalmente un padecimiento de origen hereditario, aunque existen otros factores como
hormonales, edad, eslo de vida, obesidad, po de trabajo (el permanecer empos prolongados de pie).
Especícamente, las mujeres enen hasta cuatro veces más probabilidades de desarrollar várices que los
hombres. Esto se debe a una combinación de factores. Las hormonas femeninas, el estrógeno y la progesterona,
afectan directamente la elascidad de las paredes venosas. Embarazo: el aumento de peso, los cambios
hormonales y la presión abdominal favorecen su aparición. Tendencia genéca, ya que, si hay antecedentes
familiares, el riesgo es mayor, al igual que se comprueba en otros profesionales en cuyos trabajos permanecen
de pie mucho empo o sentados, aumentando la presión venosa.
Las varices fueron denidas por la Unión Internacional de Flebología, como la hipertensión prolongada
en las venas, que producen cambios en los miembros inferiores, incluyendo la hiperpigmentación, eccema,
dermas de estasia y las úlceras. También denió las varices como venas dilatadas a consecuencia de la
alteración de las válvulas o de la pared venosa. Posteriormente, se agregó el concepto de reujo venoso para
denir la presencia de várices (Díaz-Gonzales, 2013).
La prevención y el tratamiento de las varices es una tarea fundamental para los profesionales en la salud.
La prevención de las várices se enfoca en adoptar bitos de vida saludables, como mantener una correcta
higiene postural, evitar estar mucho empo de pie o sentado, realizar ejercicio regularmente y mantener un peso
adecuado. También se recomienda evitar el uso de ropa ajustada que diculte la circulación sanguínea. Los
profesionales de la salud desempeñan un papel fundamental en la prevención y tratamiento de las várices. Su
intervención es esencial para promover la salud vascular y mejorar la calidad de vida de las personas que padecen
esta condición.
Estudios realizados alrededor del mundo han encontrado una alta prevalencia de várices en el personal
de salud que labora en los hospitales. Los estudios e invesgaciones en el mundo sobre las varices y sus
consecuencias reejan resultados que debían ser tomados en cuenta para dedicar más recursos, como en la
atención a esta enfermedad. Para Sánchez Vilela, por ejemplo, las varices en miembros inferiores se han
converdo en un problema que aqueja a unos 15 millones de españoles, de los cuales el 60% no han sido
diagnoscados. Entre el 10% y el 35% de los habitantes en los Estados Unidos sufren de algún trastorno venoso
crónico, que varía desde arañitas vasculares y várices no dilatadas hasta desarrollar las úlceras venosas. El 4% de
la población afectada ene un promedio de 65 años (Sánchez-Vilela, 2018).
Según López-Sullaez (2015), citado por Sánchez-Vilela (2018), en un estudio realizado en Bolivia con el
objevo de determinar los factores de riesgo ocupacional asociados a las várices en extremidades inferiores, se
encontraron los siguientes resultados en los que fueron estudiados. Tenían la edad promedio entre 39 y 44 años
y un alto grado de herencia genéca y el uso de prendas ajustadas, tanto en la zona abdominal y de piernas. El
grupo que desarrolló várices en miembros inferiores tuvo una carga laboral de 19 años, con un promedio de 8 a
10 horas, de las cuales 6 a 7 horas permanecían de pie.
La patología varicosa constuye una afección vascular de elevada prevalencia en poblaciones laborales
somedas a prolongados períodos de bipedestación estáca. En el colecvo de profesionales de enfermería, esta
circunstancia adquiere especial relevancia, dado que la ejecución de sus funciones clínicas y asistenciales
requiere la permanencia en posición erguida durante jornadas que oscilan entre ocho y doce horas diarias. Esta
exposición laboral sostenida ha determinado que el desarrollo de insuciencia venosa crónica y sus
manifestaciones varicosas se congure como una condición ocupacional de alta incidencia dentro del sector.
Las consecuencias de esta enfermedad trascienden ampliamente la esfera meramente sica o
sintomáca, generando un impacto muldimensional que deteriora sustancialmente la calidad de vida del
profesional afectado. En el ámbito laboral, se observa una merma en la capacidad funcional, caracterizada por
faga precoz, dolor persistente y edema en miembros inferiores. Esto puede comprometer la eciencia en la
ejecución de tareas, aumentar el riesgo de accidentes y, en casos avanzados, conducir a ausensmo o incluso a
la incapacidad laboral temporal o permanente.
Esta afectación se exende al dominio familiar y psicosocial. Las limitaciones sicas y el malestar crónico
condicionan la parcipación en acvidades doméscas, recreavas y de ocio, restringiendo la interacción familiar
y reduciendo el bienestar general del cleo domésco. Simultáneamente, el plano psicológico se ve
frecuentemente afectado por la cronicidad del padecimiento, pudiendo desencadenar estados de ansiedad,
estrés prolongado y alteraciones del estado de ánimo, derivados tanto del dolor constante como de la
preocupación por la progresión de la enfermedad y sus implicaciones estécas y funcionales.
La problemáca de las várices en profesionales de enfermería representa un paradigmáco caso de
enfermedad ocupacional con ramicaciones holíscas. Su siopatología, ligada a una exigencia laboral especíca,
genera una cascada de consecuencias que perjudican no solo el rendimiento profesional y la salud sica, sino
que también erosionan el equilibrio familiar y la salud mental, congurando un cuadro complejo que demanda
una aproximación prevenva, terapéuca y de gesón sanitaria integral, por parte de las instuciones
empleadoras y el sistema de salud.
Desarrollo
Según Lacourt (2021), la Insuciencia Venosa Crónica (IVC) es una patología prevalente en la población
adulta y esta aumenta con la edad; es una patología muchas veces poco visualizada y puede generar malestar
considerable, sobre todo con una mayor progresión de la enfermedad y la evidencia disponible de alta calidad,
en cuanto al manejo conservador. Es insuciente; por lo tanto, en la prácca, el tratamiento se limita en gran
medida a la experiencia clínica de los expertos.
La Insuciencia Venosa Crónica se dene como el síndrome resultante de la incapacidad del sistema
venoso, que predomina en los miembros inferiores, para garanzar el retorno ecaz de la sangre hacia el corazón.
Esta disfunción se origina fundamentalmente por la incompetencia valvular (que permite el reujo sanguíneo) o
la alteración de la tonicidad de la pared venosa, lo que conduce al estancamiento (estasis) de la sangre y a un
aumento anormal de la presión intravascular, conocido como hipertensión venosa (Eklöf et al., 2009). La IVC
representa el proceso siopatológico funcional que sirve de sustrato para el desarrollo de diversas
manifestaciones clínicas.
La relación entre la insuciencia venosa crónica y las várices es mazada desde una perspecva
siopatológica y clínica. No constuyen endades idéncas, sino que se hallan intrínsecamente vinculadas
dentro de un espectro connuo de la misma patología subyacente del sistema venoso (Bergan et al., 2006).
No todas las personas con IVC enen várices visibles. La IVC puede manifestarse inicialmente con
síntomas como pesadez, dolor, calambres nocturnos, prurito (picor) y edema (hinchazón), sin que existan venas
dilatadas evidentes. Esto se conoce como IVC clase C1 en la clasicación clínica CEAP (estándar internacional),
donde solo se ven "telangiectasias" o "arañas vasculares".
No todas las várices (especialmente las más pequeñas o aisladas) implican una IVC grave. Pueden exisr
dilataciones venosas leves y localizadas sin un reujo signicavo en el sistema venoso profundo. Sin embargo,
desde una perspecva siopatológica, cualquier várice es, por denición, una vena con insuciencia valvular
local.
Desde esta perspecva, las várices (venas varicosas) se consideran una forma visible y anatómica de la
IVC que está presente. Son la consecuencia estructural directa de la hipertensión venosa prolongada, que
provoca la dilatación, el alargamiento y la tortuosidad de las venas superciales, haciéndolas incompetentes
(Gloviczki et. al. 2011). Así, mientras la insuciencia venosa crónica es la enfermedad funcional (el "fallo de la
bomba y el sistema de retorno"), las várices constuyen un signo sico cardinal (C2 en la clasicación Clínica,
Eológica, Anatómica y Fisiopatológica (CEAP) de su presencia (Porter & Moneta, 1995).
Eklöf et al. (2009) indicaron que la relación cercana se organiza en la clasicación clínica, eológica,
anatómica y siopatológica (CEAP), que está estandarizada a nivel mundial para clasicar la enfermedad venosa
crónica. Esta clasicación evidencia que las várices son solo una etapa dentro de un proceso connuo de
gravedad:
C0: Sin signos visibles o palpables (puede haber síntomas).
C1: Telangiectasias o venas reculares.
C2: Várices propiamente dichas.
C3: Edema.
C4: Cambios cutáneos (pigmentación, eccema, lipodermatoesclerosis).
C5: Úlcera cicatrizada.
C6: Úlcera acva (Eklöf et al., 2009).
Esta jerarquía demuestra dos maces cruciales: 1). No todos los pacientes con IVC (por ejemplo, clases
C1, C3) presentan várices maniestas, ya que los síntomas pueden preceder a la dilatación visible; y 2) no todas
las várices (especialmente las de origen primario y localizadas) implican una IVC grave, aunque por denición
indican insuciencia valvular local (Gloviczki et al., 2011).
En resumen, se puede decir que las várices son la señal más pica y común de la IVC, siendo un claro
indicavo del problema en el sistema de retorno venoso (Bergan et al., 2006). Conceptualizarlas como elementos
interrelacionados de un connuum donde la IVC es el proceso siopatológico y las várices una de sus expresiones
estructurales representa la aproximación académica más precisa. Esta disnción es clínicamente trascendental.
Subraya que el abordaje terapéuco no debe limitarse a la eliminación cosméca o sintomáca de las várices
visibles. Debe orientarse al diagnósco y manejo integral de la insuciencia venosa de base, con el n de prevenir
la progresión hacia estadios más discapacitantes, como la ulceración (Porter y Moneta, 1995).
La insuciencia venosa crónica y su manifestación más visible, las várices, lejos de ser un simple
trastorno estéco, se erigen como una condición de salud ocupacional de primer orden. La evidencia muestra
que los profesionales que pasan mucho empo de pie, como el personal de enfermería, forman un grupo de alto
riesgo. Esto se debe a su vulnerabilidad personal (por ejemplo, género y herencia) y a su exposición en el trabajo.
Este trabajo, por tanto, se propone analizar crícamente los factores de riesgo ocupacional asociados al
desarrollo de esta patología y evaluar su impacto muldimensional en la calidad de vida de los afectados. El
objevo úlmo es fundamentar la urgente necesidad de implementar estrategias integrales de prevención y
manejo en el ámbito laboral.
La realización de esta revisión teórica deja en evidencia una problemáca de salud ocupacional
sistémica y subesmada. La prevalencia de Insuciencia Venosa Crónica (IVC) y várices en el personal de
enfermería respaldada por datos de múlples contextos nacionales, incluyendo Bolivia, no es una mera
coincidencia epidemiológica, sino la consecuencia directa de una exposición laboral crónica y un paradigma
organizacional que naturaliza el riesgo.
El análisis converge en un punto clave: la necesidad de un cambio de paradigma. Las várices en el
personal de enfermería deben dejar de ser un daño colateral, aceptado por las caracteríscas de la profesión, y
pasar a ser un indicador de condiciones laborales decientes y objeto de vigilancia de la salud laboral obligatoria.
Solo mediante su reconocimiento formal como enfermedad ocupacional, la implementación de estrategias de
prevención primaria integrales y la promoción de una cultura organizacional que priorice la salud vascular del
colecvo, se podrá romper el vínculo causal. Este vínculo es entre el cuidado de la salud de otros y el deterioro
de la propia.
Conclusiones
La epidemiología actual muestra las várices y la Insuciencia Venosa Crónica (IVC) como condiciones de
alta prevalencia, con una marcada heterogeneidad inuenciada por factores intrínsecos —como la
predisposición genéca, el género y los cambios hormonales— y extrínsecos, entre los que destaca la exposición
ocupacional. Esto pone a grupos como el de enfermería en una situación de mayor vulnerabilidad, donde la
combinación de factores de riesgo aumenta notablemente la aparición y el avance de la enfermedad.
Las consecuencias de la IVC sintomáca y las várices van más allá de los síntomas sicos, afectando de
muchas maneras la calidad de vida. A nivel laboral, se observa una merma en la capacidad funcional, aumento
del riesgo de accidentes y potencial ausensmo. En el ámbito psicosocial y familiar, las limitaciones derivadas del
dolor crónico, el edema y las preocupaciones estécas pueden restringir la parcipación en acvidades y
desencadenar alteraciones anímicas. Estos efectos negavos conguran a la IVC como una enfermedad
ocupacional con ramicaciones holíscas, que erosiona el bienestar integral del profesional y representa un costo
signicavo, tanto para el individuo como para el sistema de salud y las instuciones empleadoras.
Este análisis fundamenta la imperiosa necesidad de transitar de un enfoque meramente reacvo y
sintomáco a un modelo integral de prevención y manejo en salud laboral. Dada la sólida evidencia que vincula
la bipedestación prolongada con el desarrollo y agravamiento de la IVC, es imperavo que las instuciones
implementen estrategias ergonómicas, programas de vigilancia de la salud especícos y protocolos de actuación
temprana. La promoción de pausas acvas, la rotación de tareas, el uso de medias de compresión graduada y la
educación en autocuidado, deben constuir intervenciones básicas. Abordar la insuciencia venosa crónica
desde la perspecva de la salud pública y la seguridad en el trabajo, no es solo una cuesón de bienestar
individual, sino una obligación éca y una inversión en sostenibilidad del capital humano en sectores
profesionales de alto riesgo.
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Conicto de intereses
El autor declara que no existe conicto de interés.
Sobre la declaración éca del uso de la IA en el arculo
Se ulizó inteligencia arcial como herramienta de apoyo en la squeda y organización de información para
el desarrollo del presente trabajo. La IA no generó ideas, argumentos, datos ni interpretaciones.