Introducción
Las enfermedades de las venas y las venas varicosas en parcular han sido conocidas desde la
angüedad. El papiro de Ebers, fechado en 1550 AC, menciona la dilatación en forma de serpiente en los
miembros inferiores. Hipócrates, de 460 a 377 AC. describe punciones y compresiones externas como
tratamiento de los lagos varicosos. La tabla Acrópolis del siglo IV AC, permite visualizar un miembro inferior que
muestra claramente una várice. La escuela de Alejandría, con Herólo de Calcedonia y Erasístrato de Ceos, hablan
de ligaduras vasculares. Celsius habla de la exrpación de várices mediante cauterio. Paulus de Agineta reere
haber realizado la ligadura de la vena safena. Los estudios anatómicos de Leonardo da Vinci de las venas, son
ampliamente conocidos. (Vaquero, C. et al., 2014)
En 1525, Ambroise Paré describió el vendaje de la pierna para el tratamiento de las úlceras que
comienzan desde el pie y llegan hasta la rodilla. En 1585, Fabrice d'Acquapendente describió las válvulas venosas.
En 1676, Richard Wiseman inventó las primeras medias de apoyo de cuero y en 1854, Paul Gerson Unna describió
en Viena el sistema de vendaje, que ahora lleva su nombre. Poco después, las nuevas técnicas médicas y
quirúrgicas se han desarrollado para el tratamiento de las venas varicosas. Charles Gabriel Pravaz, en 1860,
inventó una jeringa para el tratamiento de las varices y el inicio de la escleroterapia. Frederic von Trendelenburg,
hace ya un siglo, descubrió los reujos en las venas varicosas y realizó las primeras ligaduras de las venas safenas
mayores. En 1905 y 1906, W.L. Keller y Charles Horacio Mayo realizaron la primera ablación de la vena safena
mayor y Alexis Carrel fue un pionero en el campo de la cirugía vascular y el trasplante de órganos. (Vaquero et
al., 2014)
A lo largo de los siglos, este tema ha llamado la atención; las enfermedades venosas, y en especial las
varices, han sido una constante en la historia de la medicina. Esta preocupación milenaria, documentada por
guras como Hipócrates, Leonardo da Vinci o los primeros cirujanos vasculares, demuestra que no se trata de un
mal contemporáneo, sino de una condición humana universal cuya comprensión y tratamiento han evolucionado
paralelamente al propio progreso del conocimiento anatómico y médico.
El presente trabajo constuye una revisión teórica, donde se priorizó la inclusión de documentos que
aportaran valor al debate argumentavo central: la relación entre la exposición ocupacional (especialmente la
bipedestación prolongada) y el desarrollo de IVC/várices, y su impacto muldimensional. Se dio prioridad a
literatura publicada en los casi úlmos 20 años (aproximadamente 2006-2021) para garanzar la vigencia de la
evidencia, especialmente en siopatología y epidemiología.
Las varices son una enfermedad que afecta entre un 20% y un 30% de las personas. En mayores de 50
años se observa hasta un 50% de prevalencia (Lacourt A, 2021). Esta patología afecta especialmente a las
mujeres, siendo principalmente un padecimiento de origen hereditario, aunque existen otros factores como
hormonales, edad, eslo de vida, obesidad, po de trabajo (el permanecer empos prolongados de pie).
Especícamente, las mujeres enen hasta cuatro veces más probabilidades de desarrollar várices que los
hombres. Esto se debe a una combinación de factores. Las hormonas femeninas, el estrógeno y la progesterona,
afectan directamente la elascidad de las paredes venosas. Embarazo: el aumento de peso, los cambios
hormonales y la presión abdominal favorecen su aparición. Tendencia genéca, ya que, si hay antecedentes
familiares, el riesgo es mayor, al igual que se comprueba en otros profesionales en cuyos trabajos permanecen
de pie mucho empo o sentados, aumentando la presión venosa.
Las varices fueron denidas por la Unión Internacional de Flebología, como la hipertensión prolongada
en las venas, que producen cambios en los miembros inferiores, incluyendo la hiperpigmentación, eccema,
dermas de estasia y las úlceras. También denió las varices como venas dilatadas a consecuencia de la
alteración de las válvulas o de la pared venosa. Posteriormente, se agregó el concepto de reujo venoso para
denir la presencia de várices (Díaz-Gonzales, 2013).
La prevención y el tratamiento de las varices es una tarea fundamental para los profesionales en la salud.
La prevención de las várices se enfoca en adoptar hábitos de vida saludables, como mantener una correcta
higiene postural, evitar estar mucho empo de pie o sentado, realizar ejercicio regularmente y mantener un peso
adecuado. También se recomienda evitar el uso de ropa ajustada que diculte la circulación sanguínea. Los
profesionales de la salud desempeñan un papel fundamental en la prevención y tratamiento de las várices. Su